Antes de llamar
Un cierre motorizado que no abre deja el negocio parado. Aquí van las cuatro cosas que puedes comprobar tú en un minuto y las que ya no debes tocar.

Es la causa más repetida con diferencia. Si el piloto del mando ni parpadea, es la pila. Si parpadea pero el cierre no se mueve, prueba con el pulsador: si con el pulsador sí funciona, el problema está en el mando o en su receptor, no en el motor. Eso ya nos ahorra media visita.
Si oyes el motor girar y el cierre no se mueve, casi siempre se ha soltado la transmisión entre el motor y el eje, o el paño se ha descolgado. No insistas dándole al pulsador: cada intento empeora lo que se haya soltado. Baja el cierre a mano si puedes y llámanos.
Eso son los finales de carrera, los topes que le dicen al motor dónde parar. Se desajustan con el tiempo y con los golpes. Tiene arreglo y no suele ser caro, pero es un ajuste con el cierre en tensión: no es cosa de abrir la tapa y tocar tornillos a ver qué pasa.
Comprueba el diferencial y el magnetotérmico del cuadro, por si ha saltado, y si hay corriente en el enchufe del que cuelga. Si todo eso está bien, suele ser el condensador del motor o la propia maniobra. Son piezas, no motor entero: merece la pena que lo miremos antes de asumir que hay que cambiarlo todo.
Cuando el local se ha quedado abierto y no puede cerrar, cuando el cierre ha quedado a medias y no baja, o cuando algo cuelga y puede caerse. En esos casos llama y dilo al principio: eso lo atendemos el mismo día.
Preguntas frecuentes
Sí, eso es lo que consideramos urgencia de verdad y va por delante de todo. Dilo nada más llamar: «no puedo cerrar». Si el local ya está cerrado y el problema es que no abre, lo atendemos igual de rápido pero encaja mejor a primera hora.
Depende de la pieza. Un condensador, un final de carrera o un receptor de mando son reparaciones baratas y merecen la pena. Cuando lo que se ha ido es el bobinado o el motor ya no tiene recambio, cambiarlo sale mejor que insistir. Se mira antes, no se da por hecho.
Mejor no. Un cierre a medias tira de forma desigual del eje y puede acabar descarrilando el paño. Si puedes bajarlo del todo con la maniobra manual, bájalo; y si no baja, no fuerces y avísanos.
Reduce el maltrato del mecanismo: el motor sube y baja siempre igual, sin tirones. Lo que no hace es sustituir al mantenimiento; el eje y las guías siguen pidiendo una revisión de vez en cuando.
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